Con intervención de varios académicos de Europa, África y América, ayer se celebró la segunda de las Tribunas de la Academia Internacional de Ceremonial y Protocolo, conducida por Karina Vilella. En esta ocasión, el debate constituyó la segunda parte del celebrado hace unas semanas, en el que quedaron diversos espacios abiertos para ampliar los enfoques y las aportaciones. La académica directora del debate recordó previamente las cuestiones expuestas en torno a la figura de las primeras damas y acompañantes de los cargos públicos en actos y ceremonias, papel, reconocimiento y tratamiento.

Los académicos presentes, a través de video conferencia, expusieron las experiencias y enfoques en sus países, apreciándose junto con algunas coincidencias, la existencia de discrepancias en función de las diversas culturas y de la reglamentación ordinaria, regulada en disposiciones legales. El debate se desarrolló con enorme dinamismo y fueron relatados con precisión muy ilustrativos ejemplos y experiencias prácticas. La próxima Tribuna se celebrará en septiembre y el asunto a debatir versará sobre el Derecho Premial.

En esta segunda Tribuna el coloquio fue más dinámico y concurrido que en la primera edición, con lo que se consolidó un modo de reflexión colectivo en el que los académicos presentes se implicaron en un clima de enorme virtualidad, al ilustrarlo con referencias históricas, jurídicas, sociales y costumbristas de los respectivos países, de suerte que las intervenciones se sucedieron con orden, pero con enorme espontaneidad. En ese sentido, resultaron de enorme utilidad las referencias a las propuestas legislativas o las decisiones en ese sentido tan variadas como en Francia o la República Argentina, tanto en lo que se refiere al estatuto de las primeras damas como a los tratamientos que les corresponderían o las controversias sobre uno y desuso de fórmulas de respeto, consideración y respeto tradicionales.

Es de destacar la interesante aportaciones de los diversos países de la lusofonía, presentes en la Tribuna y las curiosas coincidencias sobre el tratamiento que reciben las esposas de los embajadores, más propio del espacio social y coloquial o de cortesía que de reconocimiento oficial, que contrasta con los usos que predominan en otros países En ese mismo sentido, pue especialmente ilustrativa la serie de restricciones que impone en algunos países el no reconocimiento del matrimonio de personas del mismo sexo, con sus repercusiones de orden jurídico, político, social y de protocolo, lo que evidencia la existencia de diferencias abismales en ese sentido entre unos y otros países.

Otro punto de enorme interés se refirió a la propia naturaleza como personas individuales con nombre propio de las esposas de altos cargos, quedando de manifiesto que cada vez más se rechaza la fórmula de “señora de” o la trasposición de su propio nombre o apellido por el del marido. Fue particularmente interesante la referencia a los casos de damas que exigen ser referenciadas por su propio nombre como personas concretas y determinadas por sí mismas.

Otro aspecto igualmente reseñable se refirió al caso de algunas repúblicas sudamericanas en que, en contra de su propia historia, se han inventado rebuscados y ditirámbicos tratamientos para determinados cargos del Estado, propios de un populismo de escasa consistencia argumental y que se va extendiendo de forma gradual, de forma harto pintoresca.