La gran familia Argentina del Protocolo y el Ceremonial está de luto. El insigne Embajador Alberto Eduardo Sadous ha fallecido pero nos ha dejado un gran legado que nuestro Presidente de OICP, Gerardo Correas, glosa en esta extraordinaria oda
DEP y un gran abrazo para familiares y amigos.
La OICP siempre presente.

LA ELEGANCIA AL SERVICIO DEL ESTADO

 Ya había oído hablar de él pero, en el año 2000, en el marco de un Congreso Internacional de Protocolo universitario de Valencia (Venezuela), le conocí personalmente cuando nos tocó compartir la mesa presidencial en la cena que nos ofrecía el rector de la Universidad de Carabobo.

 Era, en aquel entonces, embajador de la República Argentina en Venezuela y su lección de saber estar ante una situación extraña con un anfitrión singular que, cuando nos servían la comida en aquella cena de gala, se anudó al cuello una enorme servilleta, y que no paraba de hablar mientras degustaba sin parar cantidades espectaculares de comida. Me sorprendió muy gratamente no solo por su mesura y elegancia, sino sobre todo por ese saber adaptarse a las circunstancias mientras asistíamos  con los ojos como platos a aquella cena en la que algunos restos de comida iban cayendo en su servilleta según avanzaba la velada, mientras nos iba contando el rector, de manera apasionada, las particularidades de la incidencia en la política venezolana de la subida del precio del  crudo en ese estado en el que el bloque petrolero de Carabobo formando parte de la faja petrolífera del Orinoco, se conforma como una de las mayores  reservas hidrocarburíferas del mundo.

 Desde aquellas furtivas sonrisas, ya siempre tuvimos una cierta complicidad que ha perdurado hasta el final y hemos compartido infinidad de momentos en diversas partes del mundo y siempre, siempre, he percibido la misma sensación del embajador Eduardo Alberto Sadous. ELEGANCIA AL SERVICIO DEL ESTADO. Siempre con mesura, siempre con humor y desde luego siempre con criterio

 Sus conocimientos y aportaciones al mundo del Ceremonial han sido básicos y quedarán en la memoria de todos como un aprendizaje fundamental de los profesionales del Protocolo, no solo en los trabajos realizados desde los muchos cargos que ha ocupado en la diplomacia argentina, así  como el de vicepresidente de la OICP y presidente de la Academia Argentina de Ceremonial, sino en su vida diaria y en su saber estar trasladando al Protocolo en cuyas teorías se suelen dar distintos puntos de vista,  sus opiniones siempre medidas y siempre acertadas en su continua obsesión de fortalecer y potenciar la disciplina, como una forma de servir al estado no solo desde la diplomacia sino con el Protocolo.

 El embajador Sadous era de esas personas que en la primera impresión, sin saber por qué, resultan elegantes pero no solo en las formas, sino en el fondo. En las que su opinión siempre resultaba certera sea cual fuese el debate, ya que sus intervenciones se basaban en esa necesidad de servir al estado desde el Protocolo. Ese es el aprendizaje que he obtenido del querido embajador Sadous y ese es el legado que recibo con el orgullo de haber sido su amigo.

 Siempre he dicho que un buen profesional no lo es del todo si no es una buena persona y el embajadorera esa buena persona que nos ayudaba a todos a comprender de mejor manera la gratificante disciplina del Protocolo y cómo ponerla al servicio de los demás con mesura y con criterio, pero siempre con la mayor de las elegancias.

 Tuve la oportunidad, en nuestro último encuentro, de transmitirle esta sensación mostrándole mi admiración y le pregunté si eso se estudiaba en la carrera diplomática ante lo que me contestó que de ninguna manera. Se trata, me dijo, de elegir una forma de vida y no permitir en ningún momento que se produzcan desviaciones del objetivo fundamental. SEVIR AL ESTADO. SERVIR A LOS DEMÁS.

 Querido embajador, allá donde te encuentres, recibirás todas las muestras de agradecimiento de tus amigos, que son muchos, y de tus muchos orgullosos discípulos. La Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo, y toda la profesión, te estará eternamente agradecida y permanecerás siempre en nuestra memoria como un referente a seguir.

Siempre estarás en nuestro recuerdo. Ahora ya, descansa en paz, con el orgullo del deber cumplido.

Muchas gracias, querido amigo. Te echaremos de menos.